Los monos aulladores se cuentan entre los primeros animales encontrados por los exploradores del continente americano y desde aquellos tiempos han sido objetos de extrañas leyendas. Los antiguos viajeros estaban impresionados por el efecto que estos gritos producen en las soledad de la selva. Según Alcide D’ Orbigny en su obra Viaje por America meridional. El padre Jose Manches Labrador lo describió: “meten un ruido desapacible, especialmente al amanecer y cuando quieren haber devolución de tiempo” Feliz de Azara calificó el vozarrón de “fuerte, triste, ronco, e insoportable”. Angel Cabrera y Jose Yépez en su obra Mamíferos Sudamericanos puntualizaron que se trata “mas bien de un bramido ronco, casi tan sonoro como el rugido de un león africano” El celebre pintor de animales Agassiz Fuertes lo describe” El mas conspicuo de todos los sonidos que se oyen en los trópicos americanos”
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